En una ciudad tan prolijamente diseñada
viví mis días más alocados.
Llené de anécdotas mi historia.
Eran tiempos en que una
se permitía hacer lo que tenía ganas.
se permitía hacer lo que tenía ganas.
Sin cuestionar.
Sin ordenar.
Sin pensar.
Ahora tengo prolijamente diseñada mi vida.
Y las ganas pujan por hacerse lugar.
Cuando lo logran,
mi vida se llena de diagonales.
A llenar de diagonales entonces pues!! Me llevo la frase! saluditos y buena semana, Gise
ResponderEliminarlas diagonales son más divertidas, no?
ResponderEliminarbesos chini, buena semana!
A llenarla de diagonales, entonces!!! Gracias por pasar...buena semana para las dos!!
ResponderEliminar